
Y esto es como si tu cerebro
fuera un reproductor de DVD y tú quisieras apretar
el botón para que lo adelante
rápido. Pero no se trata de eso, y en realidad no
es así, pues primero hay que
soltar la idea que uno tiene de uno mismo o
contra uno mismo, la idea de que
hay algo malo o defectuoso con uno.
En
realidad hay que abrirse a ver
que no hay nada malo con uno, que uno está
siendo perfectamente humano, con
una experiencia de polaridad extrema, dual,
y que de pronto decide
transformarse en conciencia, en amor-conciencia, y
entonces, uno logra eso, ser la
conciencia, ser consciente de sí mismo, y
comienza a verse con claridad, a
decidir lo que le gusta y lo que no, y entonces
se enfoca en cambiar.
Ese
es el momento en que uno decide sanar todo eso,
y luego, algo más sucede.. lo
miras, lo ves, y tomas una nueva decisión.. ¡pero
en realidad es un juego! Uno va
cambiando cuando ve o siente algo, es una
fuerza interna que te moviliza a
evolucionar, a ser más, y por momentos
parecería que nada cambia, y
luego, das otro salto.
Cuando escalas hacia la
cima de la montaña, ¿vas
disfrutando cada paso que das, vas disfrutando del
paisaje? Hay una flor, o miras
una piedra, o te maravilla la vista, el panorama…
O acaso vas a subir la montaña
como enceguecido.."Tengo que llegar a la
cima de la montaña, tengo que
llegar a la cima, tengo que llegar a la cima,
tengo que llegar a la cima”. Y
cuando llegas a la cima, “Ah, llegué, ¡¡YEYY,
estoy en la cima!!..
Ahora
tengo que bajar.” Entonces, ¿de qué se trata? De
estar presente en el momento y
disfrutar la transformación interna y todo lo que
te rodea. Estás sensible y atraes
la belleza, la experiencia, la abundancia. Eso
es lo importante, pues estás,
sos, hay alguien en tu hogar interior que recibe.
Es solo abrirse, apreciar,
agradecer, amar.