miércoles, 2 de mayo de 2012

RELACIONES EN PAZ. Por ISHA


Estuviste practicando el mantenerte presente, el alivianarte y sentir más alegría, el enfocarte en lo interno para descubrir y cultivar la paz allí y luego poder expandirla.
lunes, 16 de abril de 2012
           

No es algo instantáneo. Pero muy pronto, sea usando mi sistema o algún otro, podrás sentir cómo tu corazón recuerda y comienza a hacértelo sentir.

Pero claro, te encuentras con que hay relaciones que te sacan de tus casillas, situaciones que te disparan emociones, o reacciones, o defensas, o protecciones. ¿Y entonces, cómo hacer? Estas situaciones son maravillosas oportunidades para conocerte, transformarte, limpiarte y amarte más.

En realidad, nada nos podría sacar de nosotros mismos, de nuestro espacio de paz, si estuviéramos limpios y vacíos de lo mismo que no toleramos afuera, de eso que sentimos o que se dispara frente a alguna injusticia, o a alguna respuesta, o a alguna acción de alguien. Estos son nuestros espejos que claramente reflejan partes nuestras que no logramos ver.

Y el juego es: limpiar por dentro lo que no me gusta afuera. No es cuestión de entender, no se puede, el intelecto enseguida dirá: ¡yo no soy así, no! Y es que en realidad está magnificando afuera algo que es muy sutil adentro, y jurarías que no lo tienes, pero en realidad, desde esta unidad que la vida es, somos todo, todo está en nosotros, y no hay nada más que eso.

Cuando lo externo te afecta, tendrás que amarlo internamente, entregarte a eso y sentirlo, para así dejar ir la carga que se detona, para así dejar ir lo que te produce. Ese es el espejo, hasta que no te queden juicios. Y cuando mires todo, cuando solo veas amor evolucionando, lo único que percibirás será la perfección, también evolucionando.

Y así, puliendo y amando, cambiando y siendo tan abierto y dispuesto a ser más, cada vez que le digas algo a alguien, lo estarás pasando internamente.
Dos aspectos muy importantes que ayudan, es soltar la necesidad de tener razón y escuchar la voz de tu corazón.
 
Cuando nos apegamos a nuestro punto de vista, éste puede llegar a ser más importante que cualquier otra cosa. Como consecuencia, sentimos una urgente necesidad de tener razón, lo que a menudo exige demostrar que el otro está equivocado y, entonces, se genera un conflicto. Siempre que sentimos esta necesidad de probar un punto, perdemos de vista la dicha de este momento.

Es fácil saber cuándo una idea o una opinión están basadas en el miedo: vienen acompañadas de la necesidad de defenderlas, para protegerlas de aquellos que no están de acuerdo. Esta es la raíz del fanatismo.

El amor, por el contrario, no necesita defensa. Se trata de una apertura fresca y dulce que abraza las opiniones de los otros. Al dejar de lado tu necesidad de tener razón, aprendes a fluir con el mundo.

Para hacer esto no tienes que decidir que te has equivocado. Simplemente tienes que abrirte a la posibilidad de que tu punto de vista no sea la verdad absoluta, que en el gran esquema de las cosas, ni siquiera importe, que en realidad esta opinión tuya tan preciada es solo otro pensamiento, es solo otra construcción de la mente.
 
Simplemente el ceder a esa flexibilidad, te lleva a un lugar donde puedes ser mas receptivo. "Yo no sé" es una de las expresiones más poderosas en el camino de crecimiento interior. Cuando te das cuenta que no sabes, te abres a recibir.

Obsérvate. ¿Dónde es que tus opiniones se tornaron más importantes que la paz, que la armonía? Pregúntate a ti mismo: ¿estoy peleando por mis ideas o estoy abierto a ver una nueva perspectiva, a evolucionar más allá de mi comprensión actual?
 
No estoy sugiriendo que abandonemos nuestros ideales, pero no perdamos de vista lo verdaderamente importante: siempre relacionarnos desde un lugar de amor.

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