martes, 10 de agosto de 2010

Ho'oponopono — Adicciones y Memorias

Las adicciones son memorias, por lo tanto podemos borrarlas y soltarlas.
Quizás estés pensando, “Pero yo no tengo una personalidad adictiva,” o “¡No tengo ninguna adicción!” Me gustaría invitarte a que reconsideres estas suposiciones.
¿Sabías que el pensar es una adicción? Estamos adictos al pensamiento. Tememos no poder funcionar correctamente si no “pensamos bien las cosas”, cuando en realidad las cosas pueden fluir y funcionar mucho mejor si simplemente soltamos y confiamos en el Universo. La comida es otra adicción aceptada. ¡Es algo sin lo cual hemos decidido que  no podemos vivir! Muchas veces usamos la comida para medicarnos, como un analgésico. Comiendo, a menudo intentamos evitar sentimientos o enfrentarnos a ciertas cosas en nuestra vida. Y, no olvidemos la adicción a ir de compras! ¿Cuántas veces has ido de compras porque comprarte algo lindo te haría sentir mejor? Piénsalo, ¿tienes alguna de estas adicciones?
Puede tomar un poco más de tiempo soltar las adicciones que otras cosas. Si vieras la forma del pensamiento –si, los pensamientos son cosas y tienen formas- te darás cuenta de que las adicciones tienen anzuelos. Debido a esto son un poco más difíciles de borrar, pero se puede hacer. Es importante tener paciencia y estar en paz con ellas.
Por favor, no creas que tus adicciones son “malas”. Recuerda, lo que resistes, persiste. Intenta amar y aceptar tu adicción. Muéstrale la otra mejilla, la mejilla del amor. Di, “Te amo” al cigarrillo, al alcohol, a las relaciones, a tu intelecto que cree que sabe… El amor puede curarlo todo. La única forma de dejar que las cosas difíciles se vayan es amándolas y no resistiéndolas.
Ten paciencia. Si tú  haces tu parte, Dios hará la Suya, pero sólo a Su debido tiempo, en el momento perfecto, no necesariamente en el momento en que tú crees que debería hacerlo. A lo largo de todo el proceso, es importante que te también sueltes las expectativas.
Realmente ayuda trabajar con tu Unihipili (niño interior) sobre esto, porque es tu parte emocional. Él/Ella es la que sufre. Puedes reconfortar a esta parte de ti mismo. Habla con tu niño interior. Dile que todo estará bien, que estás con él/ella y recuérdale que juntos pueden lograrlo. Asegúrale a esta parte tuya que no vas a abandonarla esta vez y que lamentas las veces que la descuidaste.
Recuerda que estás desaprendiendo, reprogramando, y para tener éxito, debes ser bueno contigo mismo. El amor y la aceptación de ti mismo son elementos cruciales de este proceso. Sólo el amor puede curar.
Una vez que domines este proceso, podrás observar la realidad desde un punto de vista completamente diferente. Estarás más desprendido, por lo tanto podrás apreciar tu adicción a medida que comienzas a apreciar la vida y el universo de cosas animadas e inanimadas a tu alrededor.
Cuando te des cuenta de que la adicción es sólo tus memorias y tomes 100% de responsabilidad, finalmente podrás cambiarla. Descubrirás que no eres una víctima, porque si creaste y atrajiste la adicción, también puedes soltarla.
El objetivo es ser feliz y estar en paz con o sin la adicción. Debemos alcanzar un punto en el que nos sintamos dichosos sin una razón específica. Una vez que conozcas este sentimiento, podrás despertarte ti mismo cada vez que caigas en el sueño de la victimización. Podrás buscar esa paz y felicidad que tanto deseas dentro de ti. Te darás cuenta de que no necesitas la adicción ni nada fuera de ti para ser feliz. Una vez que tomes 100% de responsabilidad y te des cuenta de que no eres tú sino tus problemas quienes son atraídos a la adicción, podrás realmente decirle “gracias” a la adicción. Estarás agradecido por la oportunidad de crecimiento que te brinda y encontrarás verdadera alegría en tu corazón.
Recuerda, tú creaste tu realidad, ¡por lo tanto tú puedes cambiarla! La adicción sólo es otra oportunidad para crecer y encontrar tu verdadero yo.


Mabel Katz,