miércoles, 2 de marzo de 2011

HO'OPONOPONO: UNA DIETA DE PENSAMIENTOS I

Cuando hacemos referencia  a una dieta, generalmente nos enfocamos en controlar la cantidad o clase de alimentos que ingerimos con el fin de sanar una enfermedad o bajar de peso; pero el significado real de la palabra “dieta” equivale a un régimen, a un estilo de vida definido que se ha adoptado definitivamente y que por lo tanto, no se verá interrumpido ni siquiera por breves periodos de tiempo. Yo he decidido fusionar los dos conceptos para traer a tu vida una excelente definición del ho’oponopono como una perfecta dieta de pensamientos negativos; lo que también equivale a reconocerlos, a perdonarlos, a integrarlos, mucho mejor que como lo venías haciendo. Ahora puedes elegir iniciar tu nueva dieta o dejarla para después.
He notado las siguientes características en el practicante regular de ho’oponopono:
  1. Que al pronunciar las frases sanadoras rechaza inconscientemente los recuerdos; es decir, que considera que el recuerdo le hace la vida más difícil. A veces se siente culpable por tener estos recuerdos regularmente.
  2. En esa carrera desenfrenada hacia el vacío y hacia lo que considera perfecto, sus pensamientos se hacen más densos, más cargados de energías limitantes.
  3. He notado que mientras no está borrando memorias, le está dando rienda suelta a pensamientos dolorosos, que posteriormente tendrá que borrar.
  4. También he aprendido lecciones sumamente positivas con su práctica, ya que he podido presenciar grandes avances mientras se lleva a cabo un sistema de vida bien dirigido y enfocado hacia pensamientos asertivos durante la mayoría del tiempo.
Si bien tu objetivo es borrar los recuerdos, es mi elección aclararte que ellos no son algo malo que tengas que evitar a toda costa; las memorias están distantes de ser el enemigo que te sumerge cada día en un dolor que parece sentirse cómodo en tu conciencia; en realidad el recuerdo es la única posibilidad de limpiar el espíritu, el recuerdo se debe observar como un aliado en el proceso de transmutación o borrado de memorias, como una herramienta que la Fuente ha puesto en tu camino para que puedas conocerte, para que aprendas a transformar el plomo en oro y para que experimentes la perfección de la dualidad (recuerda que la realidad es dual: ni buena ni mala, ni errada ni acertada, ni oscura ni clara; tú eres quien la califica). En esa lucha contra las memorias, haces más densos tus días intentando escapar de ellas y es entonces cuando se hace evidente la falta de una adecuada dieta de pensamientos que te permita emplear eficazmente la ley de atracción para sumergirte más fácilmente en las aguas cristalinas de ho’oponopono. Yo sólo espero que estés preparada(o) para iniciar tu viaje, para retomarlo o para continuarlo con una carga más ligera que antes.
Hay personas para las cuales es muy fácil producir ideas positivas todo el tiempo porque parecen saber desde siempre que todas las posibilidades coexisten bajo el mismo universo; de manera que si ahora desean un carro deportivo de su marca preferida, es precisamente porque saben que ese carro ya es suyo en alguna dimensión y que por lo tanto, desde ella reciben el mensaje de empezar a desear precisamente ese determinado automóvil. Y junto a esa versión de estas personas con un carro nuevo también se encuentra otra versión de ellas, que no tiene la más remota posibilidad de adquirir un carro. Así que estas personas exitosas, lo que hacen en sus oraciones o en sus pensamientos cotidianos, es elegir una de las dos posibilidades y vibrar con ellas, porque parecen comprender muy bien que todo ya está creado, que el Universo ya está completo, que nada hace falta en la Creación. También saben que en cualquiera de los dos resultados está encerrado el éxito, por esa razón si no obtuvieran el carro serían igualmente felices porque tendrían acceso a otro mundo de posibilidades de naturaleza diferente. Afortunadamente hay algunas otras personas para las cuales resulta muy difícil alejarse del sufrimiento y del dolor, por lo que son las que más califican para realizar una estricta dieta de pensamientos (he escrito la palabra “afortunadamente” porque me da gusto que así sea, ya que estas personas son la esencia y la razón de ser del cambio) y para ello necesitan estar dispuestas a elegir.
¿Sabes algo?
Todo el tiempo estamos haciendo elecciones, conscientes o inconscientes, siempre estamos escogiendo un pensamiento determinado con el que consideramos que nos sentiremos mucho mejor; por ejemplo en este instante tú puedes elegir abandonar tu vieja conciencia de víctima que reclama su derecho a la salud, su derecho a una relación estable, su derecho al dinero, su derecho a tener paz y si abandonas ese condicionamiento es porque has elegido comportarte como lo que quieres ser, que es alguien con poder interior, alguien iluminado. Si estás navegando en este blog creo que esta última es la elección que tienes en mente o al menos estás en capacidad de hacerlo. Y es un excelente inicio de esa relación que estás creando entre la Fuente y tú, ese es un excelente inicio de una verdadera conexión multidimensional, porque a partir de esa elección, toda acción que realices vendrá determinada por la luz de la Fuente a través de ti. Creo que no debes dejar a tu mente desamparada, pienso que necesitas monitorear tus pensamientos permanentemente para que puedas sentir más energía, más capacidad de sanarte, más amor por ti. Esto se logra únicamente cuando eliges pensar de manera saludable, de manera positiva.
Y bien, aprovecho el final de este párrafo para preguntarte:
“¿Estás borrando memorias de manera permanente? O ¿Sólo lo haces cuando te acuerdas?
Mientras no estás borrando memorias… ¿Qué pensamientos eliges tener?
Les he preguntado esto a varias personas y ellas me han respondido que no todo el tiempo borran memorias, que tienen espacios en los cuales piensan de cualquier manera, de forma descuidada, creando así más recuerdos que posteriormente tendrán que transmutar. Esa es la razón para escribir sobre este tema, porque es útil como apoyo en tus sesiones diarias con ho’oponopono o con cualquier otra herramienta de sanación espiritual, es como un tronco que se le lanza al agua a alguien que no encuentra la manera de salir a flote y que en algunos momentos cree que está haciendo las cosas mal; es útil para cuando olvidas borrar memorias, para cuando te sumerges en la vida diaria o para cuando deseas continuar hacia tu próximo nivel.
¿En qué consiste esta dieta de pensamientos? Permíteme explicarte por medio de un ejemplo:
Supongamos que eres de esas personas (que por cierto, no debería ni suponerlo, yo debería afirmarlo) que se levanta muy temprano para agradecer todo lo que posee y no para pedir lo que le hace falta; que después de esta sesión de gratitud comienza a realizar sus actividades diarias mientras piensa una y otra vez: “Te amo. Te amo. Te amo”. De repente siente apetito y se decide a desayunar, para ello abre la nevera con el fin de sacar un par de huevos, pero ve que no hay ni siquiera uno, entonces ¿Qué hace? Se da las gracias porque no encontró huevos, se ama porque tendrá oportunidad de prepararse un pan con mantequilla y posiblemente un café. Esta persona (o sea tú), en ningún momento deja de atraer prosperidad a su vida porque todo lo agradece, se encuentra permanentemente en esta actitud y puede agradecer aún cuando se encuentra triste o desmotivada. Después va a tomar el bus que la lleva al trabajo y en todo el trayecto ni siquiera piensa en pedirle a Dios un carro, ella sólo agradece el hecho de poder dirigirse a la parada de buses o al trabajo y así continúa todo su día, haciendo las elecciones que le convienen a su espíritu, las elecciones que son semillas de prosperidad. Esta persona de quien hablo, yo doy por hecho que eres tú.
Ahora supongamos que alguien que no me lee y que ni tú ni yo conocemos, está practicando ho’oponopono, pero no encuentra huevos en la nevera para desayunar, así que en ese preciso instante elige hacerse las siguientes afirmaciones y preguntas:
  1. ¿No que esto del “hononopo” era tan bueno que por eso me lo recomendó mi compadre?
  2. ¿No que yo iba a tener más plata, que no iba a sufrir, que iba a estar mejor?
  3. Ahora ya ni huevos en mi nevera cuando antes encontraba de todo en ella!!!
  4. Voy de mal en peor, yo no sé qué es lo que me pasa pero nada me funciona.
  5. Definitivamente soy un fracaso, así mismo me sucede cada vez que quiero empezar algo.
  6. (Zas! Una cáscara de mango en el piso le ocasiona un resbalón.)
  7. La persona en cuestión, desde el piso toma el teléfono y pregunta: ¿Está mi compadre por ahí?… (ya te imaginarás lo que le espera al compadre por recomendar algo que no funciona.)
No quiero continuar relatándote lo que sucedió antes de que tomara el bus hacia su trabajo ni tampoco después. Pero si quiero comentar contigo la importancia que tiene crear tu día, ya que para ello no importa la hora. Si en este instante crees que ya no es posible, inténtalo. Da las gracias porque estás leyéndome, porque puedes hacerlo, porque tal vez tienes conexión a internet o porque aunque no tienes conexión a internet, alguien tuvo a bien imprimírtelo. Siempre tendrás miles de motivos para agradecer. Enfócate más en la gratitud que en el pedido, eso es la verdadera Ley de Atracción; no se trata de mentir o de agradecer algo que no tienes, se trata de comprender que todo está creado y que eso que crees no tener ya es tuyo por derecho, pero tus sentidos te impiden verlo. A continuación te voy a dar una lista de elecciones magníficas que puedes realizar en esos espacios donde no estás concentrada(o) en la meditación ho’oponopono o cuando no estás borrando memorias:
  1. Yo elijo perdonarme completamente por todo lo que considero un error.
  2. Yo elijo perdonar a ______________ porque esto equivale a perdonarme a mí misma(o).
  3. Yo elijo ser agradecida conmigo por cada oportunidad, por cada señal.
  4. Agradezco este instante.
  5. Me amo por intentarlo.
Más de este mismo tema en el próximo artículo. Por lo pronto te deseo un excelente día y te mando el más fuerte de mis abrazos.
Vivi.
Copyright, 2009. Derechos reservados de autor. Vivi Cervera

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